Suena linda y esperanzadora la frase “Borrón y cuenta nueva”
sobre todo a comienzo del año. Sin embargo esto puede volverse una tarea
titánica en pleno 2016.
La historia comienza conmigo googleando mi nombre. Como era
de esperarse lo primero en saltar a la vista era mi Facebook. Lo segundo, una
serie de comentarios hechos desde esa cuenta.
Tengo la suerte de no avergonzarme de las cosas que digo,
ahora. Cuando era chico e Internet era otra cometí una serie de imprudencias
que quise corregir.
Entre estas, suscribirme a páginas varias y dar datos
íntimos que creí, estaban cuidados. Así fue como con el tiempo tuve cuentas en
todos lados, ya sea por recomendaciones de amigos o las tendencias y modas que
pasaron.
Participé en foros, Yahoo Respuestas, Ask.fm, Facebook,
Twitter, Taringa!, YouTube y casillas de comentarios de diarios, revistas y
blogs.
Recomiendo encarecidamente googlearse a uno mismo para ver
hasta donde la gente sabe de nosotros. Nuestra imagen es algo que todavía se
puede controlar. No tener en absoluto secreto como antes, pero sí regular.
En mi caso tengo cierta fama en Internet y hace necesario
cuidarse un poco más, aunque obviamente no soy lo que se considera un famoso o
una figura “importante”.
Difícil tarea si las hay ahora que todo el mundo parece
necesitar conocer hasta el rincón más recóndito de tu existencia para juzgar tu
valía como persona. ¿A quién no le ha pasado toparse con desconocidos que sin
reparo piden las direcciones de tus Redes Sociales? Y luego, suponiendo que
aceptas, revisan con hambre morboso todas y cada una de tus carpetas y
publicaciones para luego concluir con “Qué linda eres” o, en mi caso, “Revisé
todo y no encontré fotos tuyas”.
No sé ustedes, pero a mí se me hace bastante escabroso el
asunto. Similar a que alguien entrase en mi casa y revisara todos mis cajones, libros
y heladera para luego decirme “Deberías comprar más calzoncillos” o “No puedo
creer que tengas ese libro de porquería”.
Volviendo al tema principal, decidí borrar algunas cosas.
Tengo muchas cuentas y es difícil dedicarles el tiempo óptimo para que sean
útiles.
Tras el comienzo de esta ardua labor, descubrí que hoy en
día es prácticamente imposible comentar sin pertenecer a Redes Sociales. Lo
cual no sería malo del todo, dejando por fuera lo engorroso de crear cuentas,
si no pidieran datos reales con la amenaza de cerrarlas al descubrir la
falsedad de los mismos.
Actualmente cuido mi Facebook y varias de mis redes como si
fueran oro, porque al ser creadas en época en que brindar un número de celular
no era obligatorio, lo son.
Como mencioné en mi entrada anterior
¿Quién eres para Internet?, hace unos días intenté comentar en la
página de un reconocido diario de mi país (cuyo nombre coincide con el del
monopolio tras él).
Luego de tomarme un minuto para leer los términos y
condiciones del servicio, quedé horrorizado. No aceptaría semejante cosa. Tuve
que valerme de un montón de trucos para comentar y ¡Ah, sorpresa! me filtraron
el comentario por no ser partidario del punto de vista del diario, aun cuando
siempre soy muy respetuoso al comentar. Indignado intenté de nuevo y acusé lo
ocurrido anteriormente. Esta vez no hubo problemas, sin embargo creo que se
debe a que pasado el tiempo de notoriedad de la noticia (que suele ser entre 12
y 24 horas) no hacía falta censurar. El resto de la anécdota no viene al caso.
Seguí googleando palabras clave relacionadas conmigo
obteniendo como resultado el resto de mis redes. Finalmente decidido comencé a
borrarlas. Chau Twitter y chau… Bueno, nada más, ahí se complicó el asunto.
El primer problema comenzó con Ask.fm. Sacaron la opción de
eliminar la cuenta por completo y entre los términos y condiciones ponían
claramente “Si no quieres que alguien vea tu información no la subas, nosotros
no la vamos a borrar”. Vueltas y vueltas (toda una tarde después) descubrí como
eliminarla. Hay que enviar un ticket pidiendo expresamente (en inglés) que
eliminen todo rastro de tu cuenta. Luego llegaría un mail (también en inglés)
pidiendo datos para borrarla. Nombre de usuario, E-mail enlazado a la cuenta,
fecha aproximada de creación (la tenía con exactitud) e IP (Sí, IP. No me lo
creo aún). Como tengo ingenio en estas cosas y se me dan bien, no hubo
problema. Caso cerrado, en 40 días mi cuenta estaría dada de baja.
Con Taringa! no se puede. Lo siento. Puedo recomendarles
cambiar su información personal, unirla a un e-mail que nadie conozca pero no
podrán cambiar nombre de usuario. Solo desactivar.
Con Facebook es posible, pero si quieres que la información
sea borrada del banco de datos de la empresa y del caché de Google, debes
borrar todos y cada uno de tus datos manualmente. Esta última tarea me llevó
unas semanas. Solo han quedado algunos comentarios aislados y likes.
Yahoo Respuestas ha cambiado su política de privacidad. No
se borrarán tus preguntas a menos que elimines la cuenta de e-mail. Tampoco se
puede editar el avatar de Yahoo 360 que los veteranos como yo conocemos. Ahora
lo máximo a lo que puedes acceder es poner como anónimo cada uno de tus
comentarios de forma manual.
Con YouTube se da el mismo caso. Pero en líneas generales
las redes de Google+ me gustan mientras estén reguladas y no deseo deshacerme
de ellas.
Para quien se pregunte porqué este énfasis en borrar cosas
así, le diré que imagine el día de mañana (o pasado) en que alguien importante
para ustedes googlee tu nombre y se tope con fotos tuyas en situaciones que no
quisieras o diciendo cosas que no te favorecen ¿Realmente quieres que tu hijo,
por poner un ejemplo, vea tus selfies
en el baño? Peor aún si son obscenas.
¿Quieres que tu pareja vea todos tus likes y comentarios guarros a vídeos que ni te acordabas que viste?
¿Quieres que tus amigos lean comentarios tuyos escritos como
si no te funcionara el teclado (o la capacidad motriz de los dedos) diciendo
cosas como “MONO, JAJAJAJA, ASCKO, GORDA PETERA, MORITE ENFERMMMOOOOOOOOOO!!!
PPRPRPRPRPRPRP”?
En mi caso particular me moriría de vergüenza. Pero obviando
la pena, esto puede costar un trabajo o tu propia imagen ante los demás. Cosa
que para mí es importante e intento cuidar.
No sé si el día de mañana pueda seguir con este “anonimato”
que ya no es tal.
De a poco estoy consiguiendo hacer este borrón y cuenta
nueva. Y aunque tuve que tomar decisiones radicales, no me arrepiento.
Mis pensamientos íntimos irán a formato papel de nuevo. Mi
Facebook se limitará a ser vínculo con gente que no usa otra alternativa y con
quienes no deseo perder contacto. Los comentarios con tintes ideológicos serán
desde cuentas anónimas o no serán.
Remataré esta entrada con una anécdota positiva e
inspiradora.
Hace 8 o 9 años más o menos, me uní a un foro con temática
relacionada a la sexualidad. Iluso de mí puse mi correo electrónico para que me
contactaran. Luego me olvidé y seguí mi vida.
Por ese entonces jugaba on-line
y me había hecho de un pesado “enemigo” (que por cierto ahora es amigo) quien para
molestarme me googleó y halló este dato, amenazándome con contarle a todos mis
demás conocidos del servidor. Como niño que era me asusté mucho, la pasé
horrible y hasta lloré.
La peor parte fue ir al foro y descubrir que ese mensaje lo
había puesto como invitado y que desde mi cuenta no podía borrarlo. Los
administradores de ese foro habían desaparecido hacía mucho y no había a quien
reclamar sobre eso ni sobre mi cuenta.
Pasaron los años en vano, viendo como en Google era el
primer dato asociado a mí. Harán dos días que pasé de nuevo por ese foro y noté
actualizaciones, desesperado me contacté con la administración y conté mi
situación. Finalmente, el post fue borrado y mi cuenta eliminada por completo.
En diez días Google actualiza su caché y ese problemilla puntual se resuelve.