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lunes, 20 de junio de 2016

¿Por qué el morbo es atractivo?

Primeras reflexiones:

Quería hablar hace tiempo sobre esto, pero debo agradecer a Fabian Pasos de MafianTV por dar el puntapié motivacional restante.

Para comenzar dejo en claro que en este artículo llamaremos morbo a la atracción por algo que, según el código moral de la época y su cultura, es desagradable, prohibido o cruel. Teniendo en claro desde el comienzo que la moralidad cambia con el paso del tiempo. Siendo inmoral en algunos lugares lo que no es inmoral en otros, y viceversa.

Aclarado este punto paso a contar la anécdota. Fui sujeto de prueba en un interesante experimento social llevado a cabo en la plataforma de Younow de la mano del periodista Fabián Pasos.

Dicho experimento consistía en hacer creer que se tenía la posesión de fotos donde un Youtuber poco conocido pero muy odiado por gran parte de la comunidad por sus chimentos y mentiras, se ve en situaciones sexuales comprometedoras con (al parecer) excrementos, animales y/o menores.

Para hacer creíble el asunto, fueron necesarios varios cómplices en la audiencia que dieran fe del falso acontecimiento. Aunque al extenderse mucho se puso en sospecha que se trataba de un engaño, logró su cometido. Juntar likes, views y shares (Me gusta, vistas y compartidos) entre su audiencia, y analizar que tanta gente gusta del morbo que tanto dice repudiar el equipo de MafianTV.

El resultado era el esperable, constatar que efectivamente el morbo bien usado genera interés. No es algo novedoso, ni inesperado. De hecho considero que es algo que el mismo Fabián Pasos ya sabe.

Su canal en Youtube trae investigaciones similares a las que pueden verse en televisión. Con temáticas como asesinos, consumo de drogas, problemas de la farándula de Youtube, religiones poco usuales, entre otros.

Como apasionado estudioso y productor de morbo me fascinan su manejo, causas y consecuencias. Llevar la curiosidad humana al punto más extremo entre ver el acto y cometerlo, permite rozar la fantasía sin ensuciarse.

Una parte del experimento consistía en ver si en la audiencia serían cómplices o no. Si guardarían el secreto en caso de que llegase a pasar las fotos. Creo que aquí está la parte interesante.

En caso de ser reales las fotos, valdría poco si se hacen circular o no, principalmente si contienen acontecimientos ilegales. Pero nos permite dividir a los morbosos en dos tipos.

Primero, los que quieren ver llevados por su extrema curiosidad, pero que repudian el acto en sí. En esta categoría meto a los lectores de relatos prohibidos o a quienes tienen gustos fuera de la moral que llevan a cabo sin dañar de ninguna forma a terceros. O sea, manteniendo todo en el ámbito de la fantasía o en el plano real mientras no se dañe a nadie.

Segundo, los que serían cómplices en llevar el acto a cabo y no tienen problemas en dañar a quien sea necesario por ello.

Son estos últimos los que ensucian el nombre del buen morbo que nos permite disfrutar de películas de todo tipo, desahogar frustraciones de forma sana y fantasear libremente. Esos  que hicieron de una oscura fantasía, una sombría realidad. Realidad que siempre supera a la ficción, por cierto.

El morboso tiene mala imagen, es alguien asociado a lo más bajo del ser humano. Sin embargo, no tiene porqué llegar tan hondo para existir. Cuando una chica se inclina, queremos ver bajo su falda, porque es prohibido, no por la chica en sí. Hoy en día las publicidades enseñan mucho más. Igualmente sucede con accidente de auto, donde las personas observan el cuerpo de los afectados.

Aunque el morbo actualmente sea asociado al sexo y a la sangre, su espectro es de un amplio increíble. Pudiendo ser resumido en que cualquier cosa moralmente incorrecta incurre en ser objeto de morbo.

Súmese el exceso de moralina y obtenemos el cóctel de porquería perfecto. Ese cóctel que nos permite vender libros como 50 sombras de Grey a millares transformando exitosamente el morbo y la moral en clientes. Es solo un nicho y no es excluyente. Los productores de contenido tienen que generar variedad para que quien quiera ver tripas vea tripas y el que quiera ver pasteles vea pasteles.

Me tomo la salvedad de aclarar que tampoco se puede pecar en creer que un amante del morbo es morboso y nada más. Citándome de ejemplo, me gustan los vídeo-juegos de fantasía medieval, los animalitos tiernos, la antropología, los vampiros, la pastelería, entre cientos de otras cosas.

Volviendo al hilo, este experimento es la forma en como nos demuestra Fabián Pasos que tanto desde la moral como desde el morbo se puede hacer un buen negocio si se los calibra de la forma adecuada.

No es esta la primera vez que MafianTV cuenta asuntos escabrosos (anteriormente hizo circular una foto del Youtuber en cuestión donde se lo veía desnudo tomándose una selfie). Sin embargo, también contó cosas terribles sobre otros conocidos y no tuvo tanta repercusión.

Esto se debe a  lo candente del tema, a que es de actualidad. Genera mucho más morbo y reacciones de todo tipo un tema actual que, por ejemplo, las torturas en la Segunda Guerra Mundial.

Todos estos temas son recurrentes en mis escritos pero los trato bien en Como ser un pseudo-defensor moral del siglo XXI (En 5 sencillos pasos).

Mi conclusión es siempre la misma y estas situaciones no hacen más que fortalecer mi convicción en que cada vez se diferencia menos realidad de ficción.

Mientras no se dañe a terceros, todo vale. La moral cambia, en consecuencia el morbo también. Sin embargo el ser humano se mantiene casi estático. Protector de la moral y las buenas costumbres, en su caballo blanco, venciendo al dragón morboso.

Pero shhhh... que nadie le avise que masacrar a alguien por ser distinto es un acto que de moral no tiene nada.


martes, 3 de mayo de 2016

El gran perro invisible

El gran perro invisible

Se despertó. Arrastrando los pies fue a la computadora y la encendió, luego fue al baño y regresó con una taza de café y unas galletas. Tomó asiento y comenzó a navegar como era costumbre los fines de semana en la mañana.

Recorrer el inicio en sus redes sociales lo llevó a un artículo interesante.

“Los diez perros más grandes del 2015”.

Como la gran mayoría de esos artículos, solo consistía en unas míseras líneas copiadas de la Wikipedia acompañadas de la primera foto que saliera en Google al poner el nombre del amo del perro en cuestión.

Diez animales magníficos, uno más grande que el otro. Algunos tan inmensos que no cabían en una casa alta, o en ninguna cucha que él hubiera visto antes.

A pesar de todo, el último sorbo de café le supo a derrota. Ojalá pudiera tener un perro así y mostrarlo a todos sus conocidos. El sueño de toda una vida...

Como quien nada pierde entró a una página de ventas online.

“Perros gigantes”.

Algunos anuncios vendían perros grandes como un auto, pero nada semejante a los que vio en el artículo hacía menos de una hora. También encontró otras ofertas que lo inundaban todo.

“Haga crecer a su perro hasta el techo en una semana”, “Cachorros de perros gigantes”, “Cursos para adiestramiento y sano crecimiento para perros gigantes”.

¡Santo cielo, qué caros eran tan solo los perros tamaño auto! Si su familia entera hubiese ahorrado el sueldo de toda una vida, apenas podrían comprar uno. Ni hablar de alimentarlo y mantenerlo de ese tamaño. Porque eso pasaba con los perros gigantes, si no se los cuidaba bien sufrían una suerte de desinflado.

Frustrado el hombre dirigió una mirada de desdén a su mascota, un caniche flacucho con el pelo mal cortado que acababa con toda posibilidad de ahorro. A pesar de que el animalito siempre movía la cola y nada le reprochaba a su dueño, este lo aborrecía.

Con resignación miserable, abrió la puerta para que este saliera a hacer pis. Tal vez con un golpe de suerte y el bicho se escapaba.

En frente una vecina lo saludó. Tenía un lindo perro bastante gordo que le llegaba a la cintura, que parecía cruza con labrador.

A penas contestó el saludo de la mujer, avergonzado de su propio perro, buscó calles tranquilas y una plaza.

Allí los niños jugaban con cientos de perritos más chiquitos incluso que su caniche. Pero los niños y los perros son especímenes raros ¿Qué saben esos de tamaño?

—Lindo perro, señor—se atrevió a decir un niño insolente mientras acariciaba la cabeza del vergonzoso animal.

Así, entre una cosa y otra, el caniche terminó en la plaza de los mini perros ignorados, jugando con los jóvenes quienes parecían ser los únicos que les prestaban atención.

Estaba resuelto, tendría un perro grande como un castillo. Regresó corriendo a su casa y a la computadora.

“Perros gigantes gratis”, “Como obtener un perro gigante gratis”, “Regalo perro gigante”. Nada.

“Hacer crecer perro en un día”, “Trucos para tener un perro gigante”, “Alimentos gigantes agranda perros”. Nada. No tenía tiempo, dinero, ni ganas para probar algo de eso.

Finalmente optó por preguntar de forma directa en foros y páginas de preguntas y respuestas ¿Cómo puedo conseguir un perro gigante gratis?

Entre varias respuestas que remitieron a las páginas de consejos antes mencionadas, hubo una más extensa que las demás:

“Señor, tengo un perro gigante que tuvo cachorros gigantes también. No tenía mucho dinero para cuidarlo, así que lo adopté cuando era tan pequeño como un dedal. Si viera lo pequeño que era y la poca fe que inspiraba. Pero yo también quería un perro gigante y por eso lo alimenté con lo que pude. A veces sacrifiqué horas de sueño y trabajé hasta tarde para darle de comer y que se inflara un poco más. Estuve tentada a desistir varias veces. Ante el menor descuido el animal se me desinflaba de nuevo.
Con el tiempo aprendí cosas y de a poco fue creciendo. Doce años desde que lo adopté, a la fecha, sin descuidarlo ni un solo día (aun cuando a veces crecía y otras se achicaba) conseguí mi perro gigante que ya tiene dos camadas que, le garantizo, traen en los genes ser perros gigantes. Le sorprenderá ver cuán guardianes e independientes son. ¡Hasta lo cuidan a uno! Si le interesa un cachorro, le adjunto una foto.”

Lo que se achicaba y agrandaba en él era su voluntad, un comentario muy largo. Casi cierra todo cuando leyó lo de los doce años. Pero vaya, si esa mujer cuidó de un perro minúsculo durante tanto tiempo debía ser enorme ahora.

Ansioso ante la posibilidad e inspirado por el éxito ajeno, descargó la foto. Cuánta fue su sorpresa al toparse con un animal tan grande como… un camión. Sí, solo un camión. Ni a casa económica llegada. Para colmo los cachorros al lado de su madre tendrían el tamaño de una bicicleta cada uno. Qué pérdida de tiempo.

Siguió navegando, todos parecían tener perros gigantes menos él. O mejor dicho, cualquier perro parecía inmenso ante el suyo ya que ni perro tenía.

Desistir de la idea fue lo siguiente, o eso intentó, repitiéndose una y otra vez que los perros gigantes eran para gente tocada con una varita mágica, o que los heredó o que los robó.

Los días pasaban y pasaban sin que el perro gigante saliera de su cabeza. Hasta que una bendita noche de insomnio, publicó en sus redes sociales con aire victorioso, recibiendo elogios, aplausos, admiración y preguntas.

“Me encanta mi perro gigante”.

“Miren como rompió la casa mi perro gigante”.

“Aquí mirando collares gigantes para perros gigantes”.

Fueron los primeros mensajes que una mujer vio medio dormida en la mañana, desde su celular, mientras esperaba que la tostadora terminara su trabajo.

—Ay, me encantaría tener un perro gigante. Con esos collares enormes, el perro de ese señor debe ser inmenso—dijo para sí antes de mirar a su chiguagua con desprecio.



domingo, 28 de febrero de 2016

Como ser un pseudo-defensor moral del siglo XXI (En 5 sencillos pasos)

¡Bienvenidos reyes y reinas de la libertad de expresión!

En pleno siglo XXI hablar de la libertad de expresión es la bandera más ostentosa de la Red. En una época en que lo decimos todo, terminamos no callando nada.

Tristemente esto termina muchas veces en hablar de más o hablar sin saber. Por lo que esta preciada bandera de la libertad de expresión se convirtió en el más brillante de los escudos en las Redes sociales.

Tanto así que muchos han decidido blandirla en pos de una moral ficticia con tal de tener una probadita de heroísmo desde la comodidad de sus casas.

Sí usted siempre quiso ser un héroe portador de la armadura blanca de la moral, aquí le dejamos 5 sencillos pasos para hacerlo. Más fácil, imposible.

Paso 1: Cree una cuenta en una Red social donde se prohíba expresamente material de carácter sexual, pornográfico, violento, sangriento o que incite al odio (entre tantos otros ejemplos). En caso de que la Red social escogida pida el uso de su nombre real, opte por uno falso.

Paso 2: Publique a conciencia los contenidos que se le advirtió no publicar porque serían eliminados.

Paso 3: Espere (o sí es impaciente, haga circular el contenido) hasta que algún moderador/administrador de la página lo descubra y lo borre.

Paso 4: Comience un escándalo en esta y otra Redes sociales alegando censura. De ser posible re-suba el contenido.

Paso 5: Siéntase rey o reina de la libertad de expresión.


Sé que después de leer esto muchos se habrán sentido tocados o recordaron a alguien que cabe perfectamente en este proceder. Probablemente ese alguien se sentiría muy ofendido al leer algo así. Después de todo estás en pleno siglo XXI ¡negándole la posibilidad de expresarse libremente!

¿Expresar qué? No sé. Que se compró un nuevo sostén que le alza el busto, que su pene le da tanto orgullo como para no mostrar la cara, o tal vez dar su opinión sobre cada baño en que entra. Como sea, no estás en derecho a privarlos de expresar... algo.

¿Dónde queda el derecho entonces de los dueños de esas Redes a elegir qué contenido se puede publicar? Hay muchas páginas que permiten subir este tipo de contenido "tabú" sin embargo no sirve hacerlo allí. Porque una persona que suba, por ejemplo, una foto pornográfica o erótica a un sitio de fotos pornográficas o eróticas, o que suba fotos violentas a un sitio gore o violento, no consigue forrarse con esa capa de la moral.

Es lamentable, pero esta forma de creerse parte de un algo que no es parte de nada, o sea, un anti-sistema dentro del sistema de Redes sociales, se volvió moneda corriente.

Si todo acabase allí tal vez no sería tan malo, pero estas cosas tienden a evolucionar y se han encargado no solo de nuestro propio contenido y la pseudo-defensa del mismo, sino del contenido de otros.

¿Alguna vez han visto una foto donde una persona con sobrepeso es agredida incesantemente en pos de la salud?

"Gordo asqueroso, te vas a morir de colesterol. No es sano", "Si esa tiene pareja, no estoy perdida", "Tengo derecho a decir que los gordos me dan asco. Hay que matarlos a todos si no los van a cubrir con una carpa", "Deberían respetarse a sí mismos".

Apuesto a que lo recuerdas aplicado a personas con sexualidades menos normativas, razas distintas a la blanca, hábitos alimenticios distintos, creencias políticas y religiosas, o gustos de cualquier índole.

Todo esto es un claro ejemplo de los 5 pasos mencionados con anterioridad, entonados con algunas variantes.

GRUPO DE GENTE QUE AMA A X

"X es una mierda, son todos unos enfermos. Z es lo mejor", "¿No tengo derecho a decir que Z es mejor que X?", "No me importa que este grupo sea exclusivo para gente que ame a X yo tengo derecho de venir insultar expresarme", "¡Me borraron del grupo, hijos de puta, censura, toda la X es una mierda!"

Cinco minutos de fama a la orden del día.

Pero si de verdad busca defender la libertad de expresión, temo decirle que no podrá hacer mucho desde una tableta, un celular o una computadora. Tarde o temprano será indispensable poner manos a la obra. Siendo aquí donde la careta de muchos se cae.

Los verdaderos defensores de la libertad no buscan 5 minutos de fama personal. Buscan la máxima expresión de ese derecho humano que es la libertad de expresión de todos y para todos.


jueves, 7 de enero de 2016

Borrón y cuenta nueva. Del anonimato y la doble vida al prontuario virtual.


 Suena linda y esperanzadora la frase “Borrón y cuenta nueva” sobre todo a comienzo del año. Sin embargo esto puede volverse una tarea titánica en pleno 2016.

La historia comienza conmigo googleando mi nombre. Como era de esperarse lo primero en saltar a la vista era mi Facebook. Lo segundo, una serie de comentarios hechos desde esa cuenta.

Tengo la suerte de no avergonzarme de las cosas que digo, ahora. Cuando era chico e Internet era otra cometí una serie de imprudencias que quise corregir.

Entre estas, suscribirme a páginas varias y dar datos íntimos que creí, estaban cuidados. Así fue como con el tiempo tuve cuentas en todos lados, ya sea por recomendaciones de amigos o las tendencias y modas que pasaron.

Participé en foros, Yahoo Respuestas, Ask.fm, Facebook, Twitter, Taringa!, YouTube y casillas de comentarios de diarios, revistas y blogs.

Recomiendo encarecidamente googlearse a uno mismo para ver hasta donde la gente sabe de nosotros. Nuestra imagen es algo que todavía se puede controlar. No tener en absoluto secreto como antes, pero sí regular.

En mi caso tengo cierta fama en Internet y hace necesario cuidarse un poco más, aunque obviamente no soy lo que se considera un famoso o una figura “importante”.

Difícil tarea si las hay ahora que todo el mundo parece necesitar conocer hasta el rincón más recóndito de tu existencia para juzgar tu valía como persona. ¿A quién no le ha pasado toparse con desconocidos que sin reparo piden las direcciones de tus Redes Sociales? Y luego, suponiendo que aceptas, revisan con hambre morboso todas y cada una de tus carpetas y publicaciones para luego concluir con “Qué linda eres” o, en mi caso, “Revisé todo y no encontré fotos tuyas”.

No sé ustedes, pero a mí se me hace bastante escabroso el asunto. Similar a que alguien entrase en mi casa y revisara todos mis cajones, libros y heladera para luego decirme “Deberías comprar más calzoncillos” o “No puedo creer que tengas ese libro de porquería”.

Volviendo al tema principal, decidí borrar algunas cosas. Tengo muchas cuentas y es difícil dedicarles el tiempo óptimo para que sean útiles.

Tras el comienzo de esta ardua labor, descubrí que hoy en día es prácticamente imposible comentar sin pertenecer a Redes Sociales. Lo cual no sería malo del todo, dejando por fuera lo engorroso de crear cuentas, si no pidieran datos reales con la amenaza de cerrarlas al descubrir la falsedad de los mismos.

Actualmente cuido mi Facebook y varias de mis redes como si fueran oro, porque al ser creadas en época en que brindar un número de celular no era obligatorio, lo son.

Como mencioné en mi entrada anterior ¿Quién eres para Internet?, hace unos días intenté comentar en la página de un reconocido diario de mi país (cuyo nombre coincide con el del monopolio tras él).

Luego de tomarme un minuto para leer los términos y condiciones del servicio, quedé horrorizado. No aceptaría semejante cosa. Tuve que valerme de un montón de trucos para comentar y ¡Ah, sorpresa! me filtraron el comentario por no ser partidario del punto de vista del diario, aun cuando siempre soy muy respetuoso al comentar. Indignado intenté de nuevo y acusé lo ocurrido anteriormente. Esta vez no hubo problemas, sin embargo creo que se debe a que pasado el tiempo de notoriedad de la noticia (que suele ser entre 12 y 24 horas) no hacía falta censurar. El resto de la anécdota no viene al caso.

Seguí googleando palabras clave relacionadas conmigo obteniendo como resultado el resto de mis redes. Finalmente decidido comencé a borrarlas. Chau Twitter y chau… Bueno, nada más, ahí se complicó el asunto.

El primer problema comenzó con Ask.fm. Sacaron la opción de eliminar la cuenta por completo y entre los términos y condiciones ponían claramente “Si no quieres que alguien vea tu información no la subas, nosotros no la vamos a borrar”. Vueltas y vueltas (toda una tarde después) descubrí como eliminarla. Hay que enviar un ticket pidiendo expresamente (en inglés) que eliminen todo rastro de tu cuenta. Luego llegaría un mail (también en inglés) pidiendo datos para borrarla. Nombre de usuario, E-mail enlazado a la cuenta, fecha aproximada de creación (la tenía con exactitud) e IP (Sí, IP. No me lo creo aún). Como tengo ingenio en estas cosas y se me dan bien, no hubo problema. Caso cerrado, en 40 días mi cuenta estaría dada de baja.

Con Taringa! no se puede. Lo siento. Puedo recomendarles cambiar su información personal, unirla a un e-mail que nadie conozca pero no podrán cambiar nombre de usuario. Solo desactivar.

Con Facebook es posible, pero si quieres que la información sea borrada del banco de datos de la empresa y del caché de Google, debes borrar todos y cada uno de tus datos manualmente. Esta última tarea me llevó unas semanas. Solo han quedado algunos comentarios aislados y likes.

Yahoo Respuestas ha cambiado su política de privacidad. No se borrarán tus preguntas a menos que elimines la cuenta de e-mail. Tampoco se puede editar el avatar de Yahoo 360 que los veteranos como yo conocemos. Ahora lo máximo a lo que puedes acceder es poner como anónimo cada uno de tus comentarios de forma manual.

Con YouTube se da el mismo caso. Pero en líneas generales las redes de Google+ me gustan mientras estén reguladas y no deseo deshacerme de ellas.

Para quien se pregunte porqué este énfasis en borrar cosas así, le diré que imagine el día de mañana (o pasado) en que alguien importante para ustedes googlee tu nombre y se tope con fotos tuyas en situaciones que no quisieras o diciendo cosas que no te favorecen ¿Realmente quieres que tu hijo, por poner un ejemplo, vea tus selfies en el baño? Peor aún si son obscenas.

¿Quieres que tu pareja vea todos tus likes y comentarios guarros a vídeos que ni te acordabas que viste?

¿Quieres que tus amigos lean comentarios tuyos escritos como si no te funcionara el teclado (o la capacidad motriz de los dedos) diciendo cosas como “MONO, JAJAJAJA, ASCKO, GORDA PETERA, MORITE ENFERMMMOOOOOOOOOO!!! PPRPRPRPRPRPRP”?

En mi caso particular me moriría de vergüenza. Pero obviando la pena, esto puede costar un trabajo o tu propia imagen ante los demás. Cosa que para mí es importante e intento cuidar.

No sé si el día de mañana pueda seguir con este “anonimato” que ya no es tal.

De a poco estoy consiguiendo hacer este borrón y cuenta nueva. Y aunque tuve que tomar decisiones radicales, no me arrepiento.

Mis pensamientos íntimos irán a formato papel de nuevo. Mi Facebook se limitará a ser vínculo con gente que no usa otra alternativa y con quienes no deseo perder contacto. Los comentarios con tintes ideológicos serán desde cuentas anónimas o no serán.

Remataré esta entrada con una anécdota positiva e inspiradora.

Hace 8 o 9 años más o menos, me uní a un foro con temática relacionada a la sexualidad. Iluso de mí puse mi correo electrónico para que me contactaran. Luego me olvidé y seguí mi vida.

Por ese entonces jugaba on-line y me había hecho de un pesado “enemigo” (que por cierto ahora es amigo) quien para molestarme me googleó y halló este dato, amenazándome con contarle a todos mis demás conocidos del servidor. Como niño que era me asusté mucho, la pasé horrible y hasta lloré.

La peor parte fue ir al foro y descubrir que ese mensaje lo había puesto como invitado y que desde mi cuenta no podía borrarlo. Los administradores de ese foro habían desaparecido hacía mucho y no había a quien reclamar sobre eso ni sobre mi cuenta.

Pasaron los años en vano, viendo como en Google era el primer dato asociado a mí. Harán dos días que pasé de nuevo por ese foro y noté actualizaciones, desesperado me contacté con la administración y conté mi situación. Finalmente, el post fue borrado y mi cuenta eliminada por completo. En diez días Google actualiza su caché y ese problemilla puntual se resuelve.

Persevera y triunfarás.


viernes, 1 de enero de 2016

Sueños y metas (Apertura 2016)

Tal vez decir que se nació en el cuerpo equivocado sea lo más recurrente en el discurso de una persona transexual. Quien lo haya planteado así por primera vez fue tan acertado que hoy sirve para muchos como forma de explicar cómo se sienten.

Por mi forma de ser creo que he nacido unos años antes de lo ideal. No es algo que pueda solucionarse pero no dejo de planteármelo cada tanto.

El cuerpo que tengo hoy es consecuencia de muchos factores, desde la genética hasta el ambiente en que me críe. Los valores, costumbres y creencias lo llevaron a como está hoy.

Recién cerca de mis dieciocho años pude comprender que luchar con todo eso era mucho (MUCHO) más duro de lo que esperado. Que construir una imagen fuerte de mí mismo no era como cambiarse de ropa.
Porque uno puede decir algo, pero de ahí a serlo realmente es un largo trecho. Quienes hayan intentado o estén intentando esto, lo sabrán mejor. Sino limitarse a recordar cuantas veces han dicho cosas como “no me enoja, me hace reír” cuando en realidad te envenenó la sangre. Cuando algo no importa de verdad probablemente se pase por alto y ni cuenta te des de que pasó o siquiera que debía ser importante.

Un paso a la vez. Un consejo es comenzar a comportarse como nos gustaría, de a poquito se irá naturalizando hasta ser parte de nosotros. Siempre sigue tus creencias para que nunca haya un día en que despiertes y descubras que te engañaste todo este tiempo.

Las personas evolucionan, cambian y aprenden. A veces para bien, a veces para mal. Es mejor abrir los ojos ante un error que cerrarlos ante una mentira.

No nací en el cuerpo equivocado, simplemente no nací en el cuerpo que hubiera querido. Al igual que con la época no es algo que pueda cambiar. Lo que se puede cambiar es que hago con lo que ya tengo. Desde ese punto las posibilidades son casi infinitas.

En muchos sentidos soy un privilegiado. Entiendo que tengo dotes envidiables y que mi potencial está entre los altos. Saberlo es un gran paso, luego sigue creerlo y finalmente ver cómo usarlo en pos de cumplir metas.
Entonces aparece mi desastrosa voluntad y mi alto índice de vagancia ¿Conocen ese pensamiento de que alguien con talento pero sin perseverancia solo será medianamente bueno, mientras que alguien con mucha perseverancia aunque no tenga talento podrá ser muy bueno? De momento conocí personas de ambos lados.

Los seres humanos con talento y perseverancia hoy son leyendas e inspiración del mundo. Mientras que los humanos sin talento y sin perseverancia son semillas que necesitan de mucho amor y paciencia para florecer. No es imposible, pero necesitan ayuda y a veces (muchas) son ese mismo tipo de personas las primeras en dificultar el crecimiento de estas semillas por pura envidia.

Escribo esto porque tengo ganas de escribir, en realidad no va a ningún lado. Puedo ser muy pesimista y no quiero terminar esto convirtiéndolo en un vomitorio de quejas, pesares y lloriqueos.

Durante el 2015 vi a mucha gente volverse grande de forma pública. Sé que hay mucha gente que creció ajena a nuestros ojos, pero no temo equivocarme en que ha sido gracias a las Redes sociales y también a Youtube que pudimos visibilizar más que nunca varios de estos triunfos y sueños cumplidos. Algunos observando desde la envidia y la difamación, y otros desde la admiración y el sonreír al ver que es posible cumplir metas.

Este blog es un sueño cumplido para mí. Un mini logro hecho realidad que seguramente entenderán a lo largo de mis publicaciones.

Como primer escrito del año dejaré aquí y ya.


martes, 29 de diciembre de 2015

¿Quién eres para Internet?

¿Qué te gusta de Internet? Admitamos que algo te gusta.

Quien haya sido navegante habitual de la red se ha enamorado de alguno de sus tantos beneficios. Piénsalo ¿cuántas veces quisiste mandar al demonio la Internet pero terminaste regresando? Si estás leyendo esto probablemente tengas Internet.

A mí me enamoró su anonimato. El de antaño obviamente.

Comenzaré diciendo que mis vueltas por Internet comenzaron en el cyber-café cuando tenía más o menos quince años. Por esa época casi nadie tenía Internet. Quienes la tenían no contaban con computadoras lo suficientemente potentes para los juegos, vídeos y demás. No podía cada integrante de la familia tener su propia computadora y conectarla al mismo tiempo. Por lo que era conveniente y económico ir al cyber cuando de pasar la tarde jugando online con los amigos se trataba.

Muchos sabrán que soy escritor. Mis inicios en el cyber fueron para pasar a computadora mis escritos en papel. Entre una cosa y la otra me guardaba imágenes en los disketts y hacía trabajos para la clase de computación. Me topé con fanfics, escribí algunos, me contacté con sus autores y comencé a hacerme de amigos.

Amigos que compartían mis gustos sin importar quién era. En Internet no solo “nadie sabe que eres un perro” sino que tampoco importaba si lo eras. Podías pasarte horas hablando con gente de temas que jamás soñaste hablar.

En mi curso los gustos eran muy clichés. Las chicas hablaban de chicos, bandas pop masculinas y ropa. Los chicos jugaban a la pelota, corrían por todo el patio y peleaban emulando personajes de dibujos animados.

Yo me sentaba contra la pared de ladrillos y escribía para mi ex mejor amiga. También jugaba a los autitos con ella y roleábamos con personajes originales.

Cuando la perdí me quedé solo con el amor a escribir e Internet me permitió volver a sentirme pleno con ello.

Pero como dice la canción “Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar, cambia todo en este mundo”. Hoy Internet es indispensable para la mayoría de la gente en las ciudades. Ya sea como modo de entrenamiento, de aprendizaje, de información y de socialización.

En este último punto es en el que me detendré. Con la globalización y masificación de Internet nacieron las Redes sociales. Al principio uno formaba, o no, parte de ellas a gusto, pero hoy es casi imposible disfrutar de muchos contenidos sin ser parte de una al menos.

Puedo pronosticar que en uno o dos años más tardar la obligatoriedad del asunto sea del 100%.

El problema para mí no radica en tener que crear mil cuentas bobas sino en tener que asociarlas cada vez más a datos reales. Hoy conocer a alguien implica de inmediato conocer sus redes sociales, ver sus fotos, sus contactos, sus intereses, entre otras cosas.

En consecuencia la gente tiene más competencia que nunca y ha comenzado a aparentar al menos seis veces más que antes. Editando fotos, sacándose entre treinta y cuarenta antes de decidir cuál subir, mostrando sus mejores gustos, ocultando los que no considera tan buenos e inventándose la “vida soñada”.

Ojito, haré un paréntesis para que reflexionen ¿Soñada por quién?

Imaginemos un caso extremo para que mi punto quede claro. Una persona pederasta que sueña con tener la red de trata de niños menores de 5 años más grande el mundo para llenarse de dinero y cumplir sus más morbosas fantasías, no lo publicará en Facebook, se los garantizo. Seguramente pondrá fotos de vacaciones con su familia, autos, vestidos y demás.

Supongamos que ahora esto es solo una fantasía, no un deseo real ¿Crees que esta persona quiere que sepan con qué clase de fantasías se toca todas las noches?

Ahora llevemos esto a un terreno más liviano.  La gente que pone lo feliz que pasó la Navidad o lo bien que está con su pareja de forma constante. Esa gente que necesita más que el aire mostrar lo bien que está. ¿Crees que esa persona quiere que sepan que no todo es color de rosa?

Esta regla se aplica a infinidad de casos. Pero en mi propia conclusión puedo decir que la gente que no hace ni necesita hacer esto (en mayor o menor medida) no tiene casi contacto con las Redes sociales.

Agreguemos la diversidad de opiniones. Hoy todos podemos opinar y ser juzgados. No desde el anonimato enteramente, sino desde la distancia. ¿Qué puedes hacer si una persona que vive en otro continente te insulta y te acosa más que bloquear?

No todos tienen una plena seguridad en sí mismos. Una palabra hiriente suele cambiar el humor de al menos la mitad de las personas (y creo que me quedo corto). Como siempre, no es la misma medida para todos.

Retomando el hilo, a mí me gustaba el anonimato de Internet. Siento mucha presión tanto de las corporaciones como de la sociedad para unirme a todo esto de las Redes sociales o Social Media.

El otro día para comentar en una página de un diario muy conocido de aquí (cuyo nombre coincide con el del monopolio tras él) poco y más me pedían una radiografía y un parte médico.

Leyendo los términos y condiciones dejaban claro que mis datos serían usados a su antojo. El problema es que no daban opción para comentar sin dar los datos, confirmar la cuenta y tomar otros datos de otras redes sociales para hacer también con ellos su voluntad ¡Hasta el número de documento querían saber!

Finalmente, con un Facebook falso ligado a mil cosas falsas me saqué las ganas de comentar tras casi una hora de llenar registros, anular cookies y usar ventanas de anónimo.

Por cierto, si quieren asustarse dediquen un ratito a leer los términos y condiciones de las redes sociales que usan. Hablaré en otro apartado mi lucha con cerrar mi cuenta de ASK.fm y mis problemas actuales con Yahoo.

Los tiempos han cambiado. Hoy en Internet todos saben que eres un perro.

Y yo como siempre, o sea jodido, quiero seguir siendo un gato.