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lunes, 20 de junio de 2016

¿Por qué el morbo es atractivo?

Primeras reflexiones:

Quería hablar hace tiempo sobre esto, pero debo agradecer a Fabian Pasos de MafianTV por dar el puntapié motivacional restante.

Para comenzar dejo en claro que en este artículo llamaremos morbo a la atracción por algo que, según el código moral de la época y su cultura, es desagradable, prohibido o cruel. Teniendo en claro desde el comienzo que la moralidad cambia con el paso del tiempo. Siendo inmoral en algunos lugares lo que no es inmoral en otros, y viceversa.

Aclarado este punto paso a contar la anécdota. Fui sujeto de prueba en un interesante experimento social llevado a cabo en la plataforma de Younow de la mano del periodista Fabián Pasos.

Dicho experimento consistía en hacer creer que se tenía la posesión de fotos donde un Youtuber poco conocido pero muy odiado por gran parte de la comunidad por sus chimentos y mentiras, se ve en situaciones sexuales comprometedoras con (al parecer) excrementos, animales y/o menores.

Para hacer creíble el asunto, fueron necesarios varios cómplices en la audiencia que dieran fe del falso acontecimiento. Aunque al extenderse mucho se puso en sospecha que se trataba de un engaño, logró su cometido. Juntar likes, views y shares (Me gusta, vistas y compartidos) entre su audiencia, y analizar que tanta gente gusta del morbo que tanto dice repudiar el equipo de MafianTV.

El resultado era el esperable, constatar que efectivamente el morbo bien usado genera interés. No es algo novedoso, ni inesperado. De hecho considero que es algo que el mismo Fabián Pasos ya sabe.

Su canal en Youtube trae investigaciones similares a las que pueden verse en televisión. Con temáticas como asesinos, consumo de drogas, problemas de la farándula de Youtube, religiones poco usuales, entre otros.

Como apasionado estudioso y productor de morbo me fascinan su manejo, causas y consecuencias. Llevar la curiosidad humana al punto más extremo entre ver el acto y cometerlo, permite rozar la fantasía sin ensuciarse.

Una parte del experimento consistía en ver si en la audiencia serían cómplices o no. Si guardarían el secreto en caso de que llegase a pasar las fotos. Creo que aquí está la parte interesante.

En caso de ser reales las fotos, valdría poco si se hacen circular o no, principalmente si contienen acontecimientos ilegales. Pero nos permite dividir a los morbosos en dos tipos.

Primero, los que quieren ver llevados por su extrema curiosidad, pero que repudian el acto en sí. En esta categoría meto a los lectores de relatos prohibidos o a quienes tienen gustos fuera de la moral que llevan a cabo sin dañar de ninguna forma a terceros. O sea, manteniendo todo en el ámbito de la fantasía o en el plano real mientras no se dañe a nadie.

Segundo, los que serían cómplices en llevar el acto a cabo y no tienen problemas en dañar a quien sea necesario por ello.

Son estos últimos los que ensucian el nombre del buen morbo que nos permite disfrutar de películas de todo tipo, desahogar frustraciones de forma sana y fantasear libremente. Esos  que hicieron de una oscura fantasía, una sombría realidad. Realidad que siempre supera a la ficción, por cierto.

El morboso tiene mala imagen, es alguien asociado a lo más bajo del ser humano. Sin embargo, no tiene porqué llegar tan hondo para existir. Cuando una chica se inclina, queremos ver bajo su falda, porque es prohibido, no por la chica en sí. Hoy en día las publicidades enseñan mucho más. Igualmente sucede con accidente de auto, donde las personas observan el cuerpo de los afectados.

Aunque el morbo actualmente sea asociado al sexo y a la sangre, su espectro es de un amplio increíble. Pudiendo ser resumido en que cualquier cosa moralmente incorrecta incurre en ser objeto de morbo.

Súmese el exceso de moralina y obtenemos el cóctel de porquería perfecto. Ese cóctel que nos permite vender libros como 50 sombras de Grey a millares transformando exitosamente el morbo y la moral en clientes. Es solo un nicho y no es excluyente. Los productores de contenido tienen que generar variedad para que quien quiera ver tripas vea tripas y el que quiera ver pasteles vea pasteles.

Me tomo la salvedad de aclarar que tampoco se puede pecar en creer que un amante del morbo es morboso y nada más. Citándome de ejemplo, me gustan los vídeo-juegos de fantasía medieval, los animalitos tiernos, la antropología, los vampiros, la pastelería, entre cientos de otras cosas.

Volviendo al hilo, este experimento es la forma en como nos demuestra Fabián Pasos que tanto desde la moral como desde el morbo se puede hacer un buen negocio si se los calibra de la forma adecuada.

No es esta la primera vez que MafianTV cuenta asuntos escabrosos (anteriormente hizo circular una foto del Youtuber en cuestión donde se lo veía desnudo tomándose una selfie). Sin embargo, también contó cosas terribles sobre otros conocidos y no tuvo tanta repercusión.

Esto se debe a  lo candente del tema, a que es de actualidad. Genera mucho más morbo y reacciones de todo tipo un tema actual que, por ejemplo, las torturas en la Segunda Guerra Mundial.

Todos estos temas son recurrentes en mis escritos pero los trato bien en Como ser un pseudo-defensor moral del siglo XXI (En 5 sencillos pasos).

Mi conclusión es siempre la misma y estas situaciones no hacen más que fortalecer mi convicción en que cada vez se diferencia menos realidad de ficción.

Mientras no se dañe a terceros, todo vale. La moral cambia, en consecuencia el morbo también. Sin embargo el ser humano se mantiene casi estático. Protector de la moral y las buenas costumbres, en su caballo blanco, venciendo al dragón morboso.

Pero shhhh... que nadie le avise que masacrar a alguien por ser distinto es un acto que de moral no tiene nada.


domingo, 28 de febrero de 2016

Como ser un pseudo-defensor moral del siglo XXI (En 5 sencillos pasos)

¡Bienvenidos reyes y reinas de la libertad de expresión!

En pleno siglo XXI hablar de la libertad de expresión es la bandera más ostentosa de la Red. En una época en que lo decimos todo, terminamos no callando nada.

Tristemente esto termina muchas veces en hablar de más o hablar sin saber. Por lo que esta preciada bandera de la libertad de expresión se convirtió en el más brillante de los escudos en las Redes sociales.

Tanto así que muchos han decidido blandirla en pos de una moral ficticia con tal de tener una probadita de heroísmo desde la comodidad de sus casas.

Sí usted siempre quiso ser un héroe portador de la armadura blanca de la moral, aquí le dejamos 5 sencillos pasos para hacerlo. Más fácil, imposible.

Paso 1: Cree una cuenta en una Red social donde se prohíba expresamente material de carácter sexual, pornográfico, violento, sangriento o que incite al odio (entre tantos otros ejemplos). En caso de que la Red social escogida pida el uso de su nombre real, opte por uno falso.

Paso 2: Publique a conciencia los contenidos que se le advirtió no publicar porque serían eliminados.

Paso 3: Espere (o sí es impaciente, haga circular el contenido) hasta que algún moderador/administrador de la página lo descubra y lo borre.

Paso 4: Comience un escándalo en esta y otra Redes sociales alegando censura. De ser posible re-suba el contenido.

Paso 5: Siéntase rey o reina de la libertad de expresión.


Sé que después de leer esto muchos se habrán sentido tocados o recordaron a alguien que cabe perfectamente en este proceder. Probablemente ese alguien se sentiría muy ofendido al leer algo así. Después de todo estás en pleno siglo XXI ¡negándole la posibilidad de expresarse libremente!

¿Expresar qué? No sé. Que se compró un nuevo sostén que le alza el busto, que su pene le da tanto orgullo como para no mostrar la cara, o tal vez dar su opinión sobre cada baño en que entra. Como sea, no estás en derecho a privarlos de expresar... algo.

¿Dónde queda el derecho entonces de los dueños de esas Redes a elegir qué contenido se puede publicar? Hay muchas páginas que permiten subir este tipo de contenido "tabú" sin embargo no sirve hacerlo allí. Porque una persona que suba, por ejemplo, una foto pornográfica o erótica a un sitio de fotos pornográficas o eróticas, o que suba fotos violentas a un sitio gore o violento, no consigue forrarse con esa capa de la moral.

Es lamentable, pero esta forma de creerse parte de un algo que no es parte de nada, o sea, un anti-sistema dentro del sistema de Redes sociales, se volvió moneda corriente.

Si todo acabase allí tal vez no sería tan malo, pero estas cosas tienden a evolucionar y se han encargado no solo de nuestro propio contenido y la pseudo-defensa del mismo, sino del contenido de otros.

¿Alguna vez han visto una foto donde una persona con sobrepeso es agredida incesantemente en pos de la salud?

"Gordo asqueroso, te vas a morir de colesterol. No es sano", "Si esa tiene pareja, no estoy perdida", "Tengo derecho a decir que los gordos me dan asco. Hay que matarlos a todos si no los van a cubrir con una carpa", "Deberían respetarse a sí mismos".

Apuesto a que lo recuerdas aplicado a personas con sexualidades menos normativas, razas distintas a la blanca, hábitos alimenticios distintos, creencias políticas y religiosas, o gustos de cualquier índole.

Todo esto es un claro ejemplo de los 5 pasos mencionados con anterioridad, entonados con algunas variantes.

GRUPO DE GENTE QUE AMA A X

"X es una mierda, son todos unos enfermos. Z es lo mejor", "¿No tengo derecho a decir que Z es mejor que X?", "No me importa que este grupo sea exclusivo para gente que ame a X yo tengo derecho de venir insultar expresarme", "¡Me borraron del grupo, hijos de puta, censura, toda la X es una mierda!"

Cinco minutos de fama a la orden del día.

Pero si de verdad busca defender la libertad de expresión, temo decirle que no podrá hacer mucho desde una tableta, un celular o una computadora. Tarde o temprano será indispensable poner manos a la obra. Siendo aquí donde la careta de muchos se cae.

Los verdaderos defensores de la libertad no buscan 5 minutos de fama personal. Buscan la máxima expresión de ese derecho humano que es la libertad de expresión de todos y para todos.


jueves, 7 de enero de 2016

Borrón y cuenta nueva. Del anonimato y la doble vida al prontuario virtual.


 Suena linda y esperanzadora la frase “Borrón y cuenta nueva” sobre todo a comienzo del año. Sin embargo esto puede volverse una tarea titánica en pleno 2016.

La historia comienza conmigo googleando mi nombre. Como era de esperarse lo primero en saltar a la vista era mi Facebook. Lo segundo, una serie de comentarios hechos desde esa cuenta.

Tengo la suerte de no avergonzarme de las cosas que digo, ahora. Cuando era chico e Internet era otra cometí una serie de imprudencias que quise corregir.

Entre estas, suscribirme a páginas varias y dar datos íntimos que creí, estaban cuidados. Así fue como con el tiempo tuve cuentas en todos lados, ya sea por recomendaciones de amigos o las tendencias y modas que pasaron.

Participé en foros, Yahoo Respuestas, Ask.fm, Facebook, Twitter, Taringa!, YouTube y casillas de comentarios de diarios, revistas y blogs.

Recomiendo encarecidamente googlearse a uno mismo para ver hasta donde la gente sabe de nosotros. Nuestra imagen es algo que todavía se puede controlar. No tener en absoluto secreto como antes, pero sí regular.

En mi caso tengo cierta fama en Internet y hace necesario cuidarse un poco más, aunque obviamente no soy lo que se considera un famoso o una figura “importante”.

Difícil tarea si las hay ahora que todo el mundo parece necesitar conocer hasta el rincón más recóndito de tu existencia para juzgar tu valía como persona. ¿A quién no le ha pasado toparse con desconocidos que sin reparo piden las direcciones de tus Redes Sociales? Y luego, suponiendo que aceptas, revisan con hambre morboso todas y cada una de tus carpetas y publicaciones para luego concluir con “Qué linda eres” o, en mi caso, “Revisé todo y no encontré fotos tuyas”.

No sé ustedes, pero a mí se me hace bastante escabroso el asunto. Similar a que alguien entrase en mi casa y revisara todos mis cajones, libros y heladera para luego decirme “Deberías comprar más calzoncillos” o “No puedo creer que tengas ese libro de porquería”.

Volviendo al tema principal, decidí borrar algunas cosas. Tengo muchas cuentas y es difícil dedicarles el tiempo óptimo para que sean útiles.

Tras el comienzo de esta ardua labor, descubrí que hoy en día es prácticamente imposible comentar sin pertenecer a Redes Sociales. Lo cual no sería malo del todo, dejando por fuera lo engorroso de crear cuentas, si no pidieran datos reales con la amenaza de cerrarlas al descubrir la falsedad de los mismos.

Actualmente cuido mi Facebook y varias de mis redes como si fueran oro, porque al ser creadas en época en que brindar un número de celular no era obligatorio, lo son.

Como mencioné en mi entrada anterior ¿Quién eres para Internet?, hace unos días intenté comentar en la página de un reconocido diario de mi país (cuyo nombre coincide con el del monopolio tras él).

Luego de tomarme un minuto para leer los términos y condiciones del servicio, quedé horrorizado. No aceptaría semejante cosa. Tuve que valerme de un montón de trucos para comentar y ¡Ah, sorpresa! me filtraron el comentario por no ser partidario del punto de vista del diario, aun cuando siempre soy muy respetuoso al comentar. Indignado intenté de nuevo y acusé lo ocurrido anteriormente. Esta vez no hubo problemas, sin embargo creo que se debe a que pasado el tiempo de notoriedad de la noticia (que suele ser entre 12 y 24 horas) no hacía falta censurar. El resto de la anécdota no viene al caso.

Seguí googleando palabras clave relacionadas conmigo obteniendo como resultado el resto de mis redes. Finalmente decidido comencé a borrarlas. Chau Twitter y chau… Bueno, nada más, ahí se complicó el asunto.

El primer problema comenzó con Ask.fm. Sacaron la opción de eliminar la cuenta por completo y entre los términos y condiciones ponían claramente “Si no quieres que alguien vea tu información no la subas, nosotros no la vamos a borrar”. Vueltas y vueltas (toda una tarde después) descubrí como eliminarla. Hay que enviar un ticket pidiendo expresamente (en inglés) que eliminen todo rastro de tu cuenta. Luego llegaría un mail (también en inglés) pidiendo datos para borrarla. Nombre de usuario, E-mail enlazado a la cuenta, fecha aproximada de creación (la tenía con exactitud) e IP (Sí, IP. No me lo creo aún). Como tengo ingenio en estas cosas y se me dan bien, no hubo problema. Caso cerrado, en 40 días mi cuenta estaría dada de baja.

Con Taringa! no se puede. Lo siento. Puedo recomendarles cambiar su información personal, unirla a un e-mail que nadie conozca pero no podrán cambiar nombre de usuario. Solo desactivar.

Con Facebook es posible, pero si quieres que la información sea borrada del banco de datos de la empresa y del caché de Google, debes borrar todos y cada uno de tus datos manualmente. Esta última tarea me llevó unas semanas. Solo han quedado algunos comentarios aislados y likes.

Yahoo Respuestas ha cambiado su política de privacidad. No se borrarán tus preguntas a menos que elimines la cuenta de e-mail. Tampoco se puede editar el avatar de Yahoo 360 que los veteranos como yo conocemos. Ahora lo máximo a lo que puedes acceder es poner como anónimo cada uno de tus comentarios de forma manual.

Con YouTube se da el mismo caso. Pero en líneas generales las redes de Google+ me gustan mientras estén reguladas y no deseo deshacerme de ellas.

Para quien se pregunte porqué este énfasis en borrar cosas así, le diré que imagine el día de mañana (o pasado) en que alguien importante para ustedes googlee tu nombre y se tope con fotos tuyas en situaciones que no quisieras o diciendo cosas que no te favorecen ¿Realmente quieres que tu hijo, por poner un ejemplo, vea tus selfies en el baño? Peor aún si son obscenas.

¿Quieres que tu pareja vea todos tus likes y comentarios guarros a vídeos que ni te acordabas que viste?

¿Quieres que tus amigos lean comentarios tuyos escritos como si no te funcionara el teclado (o la capacidad motriz de los dedos) diciendo cosas como “MONO, JAJAJAJA, ASCKO, GORDA PETERA, MORITE ENFERMMMOOOOOOOOOO!!! PPRPRPRPRPRPRP”?

En mi caso particular me moriría de vergüenza. Pero obviando la pena, esto puede costar un trabajo o tu propia imagen ante los demás. Cosa que para mí es importante e intento cuidar.

No sé si el día de mañana pueda seguir con este “anonimato” que ya no es tal.

De a poco estoy consiguiendo hacer este borrón y cuenta nueva. Y aunque tuve que tomar decisiones radicales, no me arrepiento.

Mis pensamientos íntimos irán a formato papel de nuevo. Mi Facebook se limitará a ser vínculo con gente que no usa otra alternativa y con quienes no deseo perder contacto. Los comentarios con tintes ideológicos serán desde cuentas anónimas o no serán.

Remataré esta entrada con una anécdota positiva e inspiradora.

Hace 8 o 9 años más o menos, me uní a un foro con temática relacionada a la sexualidad. Iluso de mí puse mi correo electrónico para que me contactaran. Luego me olvidé y seguí mi vida.

Por ese entonces jugaba on-line y me había hecho de un pesado “enemigo” (que por cierto ahora es amigo) quien para molestarme me googleó y halló este dato, amenazándome con contarle a todos mis demás conocidos del servidor. Como niño que era me asusté mucho, la pasé horrible y hasta lloré.

La peor parte fue ir al foro y descubrir que ese mensaje lo había puesto como invitado y que desde mi cuenta no podía borrarlo. Los administradores de ese foro habían desaparecido hacía mucho y no había a quien reclamar sobre eso ni sobre mi cuenta.

Pasaron los años en vano, viendo como en Google era el primer dato asociado a mí. Harán dos días que pasé de nuevo por ese foro y noté actualizaciones, desesperado me contacté con la administración y conté mi situación. Finalmente, el post fue borrado y mi cuenta eliminada por completo. En diez días Google actualiza su caché y ese problemilla puntual se resuelve.

Persevera y triunfarás.