domingo, 28 de febrero de 2016

Como ser un pseudo-defensor moral del siglo XXI (En 5 sencillos pasos)

¡Bienvenidos reyes y reinas de la libertad de expresión!

En pleno siglo XXI hablar de la libertad de expresión es la bandera más ostentosa de la Red. En una época en que lo decimos todo, terminamos no callando nada.

Tristemente esto termina muchas veces en hablar de más o hablar sin saber. Por lo que esta preciada bandera de la libertad de expresión se convirtió en el más brillante de los escudos en las Redes sociales.

Tanto así que muchos han decidido blandirla en pos de una moral ficticia con tal de tener una probadita de heroísmo desde la comodidad de sus casas.

Sí usted siempre quiso ser un héroe portador de la armadura blanca de la moral, aquí le dejamos 5 sencillos pasos para hacerlo. Más fácil, imposible.

Paso 1: Cree una cuenta en una Red social donde se prohíba expresamente material de carácter sexual, pornográfico, violento, sangriento o que incite al odio (entre tantos otros ejemplos). En caso de que la Red social escogida pida el uso de su nombre real, opte por uno falso.

Paso 2: Publique a conciencia los contenidos que se le advirtió no publicar porque serían eliminados.

Paso 3: Espere (o sí es impaciente, haga circular el contenido) hasta que algún moderador/administrador de la página lo descubra y lo borre.

Paso 4: Comience un escándalo en esta y otra Redes sociales alegando censura. De ser posible re-suba el contenido.

Paso 5: Siéntase rey o reina de la libertad de expresión.


Sé que después de leer esto muchos se habrán sentido tocados o recordaron a alguien que cabe perfectamente en este proceder. Probablemente ese alguien se sentiría muy ofendido al leer algo así. Después de todo estás en pleno siglo XXI ¡negándole la posibilidad de expresarse libremente!

¿Expresar qué? No sé. Que se compró un nuevo sostén que le alza el busto, que su pene le da tanto orgullo como para no mostrar la cara, o tal vez dar su opinión sobre cada baño en que entra. Como sea, no estás en derecho a privarlos de expresar... algo.

¿Dónde queda el derecho entonces de los dueños de esas Redes a elegir qué contenido se puede publicar? Hay muchas páginas que permiten subir este tipo de contenido "tabú" sin embargo no sirve hacerlo allí. Porque una persona que suba, por ejemplo, una foto pornográfica o erótica a un sitio de fotos pornográficas o eróticas, o que suba fotos violentas a un sitio gore o violento, no consigue forrarse con esa capa de la moral.

Es lamentable, pero esta forma de creerse parte de un algo que no es parte de nada, o sea, un anti-sistema dentro del sistema de Redes sociales, se volvió moneda corriente.

Si todo acabase allí tal vez no sería tan malo, pero estas cosas tienden a evolucionar y se han encargado no solo de nuestro propio contenido y la pseudo-defensa del mismo, sino del contenido de otros.

¿Alguna vez han visto una foto donde una persona con sobrepeso es agredida incesantemente en pos de la salud?

"Gordo asqueroso, te vas a morir de colesterol. No es sano", "Si esa tiene pareja, no estoy perdida", "Tengo derecho a decir que los gordos me dan asco. Hay que matarlos a todos si no los van a cubrir con una carpa", "Deberían respetarse a sí mismos".

Apuesto a que lo recuerdas aplicado a personas con sexualidades menos normativas, razas distintas a la blanca, hábitos alimenticios distintos, creencias políticas y religiosas, o gustos de cualquier índole.

Todo esto es un claro ejemplo de los 5 pasos mencionados con anterioridad, entonados con algunas variantes.

GRUPO DE GENTE QUE AMA A X

"X es una mierda, son todos unos enfermos. Z es lo mejor", "¿No tengo derecho a decir que Z es mejor que X?", "No me importa que este grupo sea exclusivo para gente que ame a X yo tengo derecho de venir insultar expresarme", "¡Me borraron del grupo, hijos de puta, censura, toda la X es una mierda!"

Cinco minutos de fama a la orden del día.

Pero si de verdad busca defender la libertad de expresión, temo decirle que no podrá hacer mucho desde una tableta, un celular o una computadora. Tarde o temprano será indispensable poner manos a la obra. Siendo aquí donde la careta de muchos se cae.

Los verdaderos defensores de la libertad no buscan 5 minutos de fama personal. Buscan la máxima expresión de ese derecho humano que es la libertad de expresión de todos y para todos.


martes, 9 de febrero de 2016

Depresión.exe

Imagina a tu cerebro como una gran computadora (cosa que para mí no es totalmente falsa). Ahora imagina que esta computadora está funcionando mal y que, cada tanto, pega algunos chispazos, sube o baja la tensión, se le queman algunos componentes, de pronto se apaga, se sobrecalienta, se enlentece, se tilda.

En pocas palabras, una computadora que cada día está peor y juega en la cuerda floja ante la inmensa posibilidad de explotar y terminar en la basura.

Por si no sonaba lo suficientemente bonito, ahora imagina que los componentes necesarios para arreglarla se salen por completo de tu presupuesto. Al ser una importante herramienta de trabajo no tienes como opción no usarla, cambiarla o lo que sea. Porque es una sola, tu cerebro es uno solo.

Entonces, con el sabor de la resignación sobre la lengua, dejas pasar el tiempo y tratas de hacer que se esfuerce lo menos posible. Evitando exigirle, dejas de instalar programas, cuidarla de virus, jugar y navegar hasta llegar a ni siquiera encenderla, actualizarla o pasarle un plumero. Sabes que un día se apagará, pero cada vez te importa menos porque ya no la usas, solo ocupa espacio y no sirve para nada.

Las actualizaciones pasan y lentamente las computadoras de todos a nuestro alrededor parecen ser infinitas veces mejores que la nuestra. Para colmo no siempre contamos con un amigo que nos empuje un tiempo o un técnico que vea en nuestra computadora una posibilidad y se juegue por ello. A veces ni siquiera un préstamo interesado.

Por lo que sin el dinero y recursos para los componentes, lo último que queda por hacer es auto-generarlos. Nuestra última carta requiere poner en funcionamiento lo poco que nos queda emparchado bajo todo ese polvo, tomar el mouse como un timón y navegar hasta el final.

¿Pero qué pasa cuando sabes que no hay tiempo y que el lapso que llevará comprar tan solo uno de decenas de componentes, es más extenso que el que le queda a la computadora entera de vida?

Depresión. Soy una computadora rota.