Mostrando entradas con la etiqueta Filósofo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Filósofo. Mostrar todas las entradas

martes, 28 de junio de 2016

Problemas reales de personas reales

Como escritor de ficción y rolero, crear personajes e historias es pan de todos los días. Entre mis páginas, se llevan a cabo por igual tramas heroicas y ruines bajezas.

¿Pero qué hay de mí al otro lado extremo del bolígrafo o el teclado? Soy un tipo con problemas normales que puede dar fe de que estos son una porquería. Los problemas del mundo real son una mierda.

En frente de mi casa hay un cesto de basura compartido entre mis vecinos y yo. En líneas generales está limpio. Cada tanto se acumula un poco de mugre o alguna bolsa se rompe, pero más tardar en uno o dos días es limpiado de nuevo.

Hace unas semanas, una bolsa rota desparramó restos de basura por todo el tacho. Piel de pollo cruda, cáscaras de naranja, pañales, botellas, papel, yerba mate usada. Como era habitual se supuso que el dueño de la bolsa rota, solucionaría el problema. Pero no… Pasó el tiempo y a esa bolsa se sumaron otras en mismas condiciones. Las bolsas sanas se las llevaba el recolector, pero la porquería del tacho debía levantarla alguien.

A pesar de tratarse de un tacho grande (es para varias personas) comenzó a llenarse y llenarse de asquerosidades. Así que, cansado y en un acto de piedad y deseo de ver el tacho limpio, tomé dos bolsas grandes de residuos y con todo el asco del mundo limpié todo. Cosas que pasan.

Cuál fue mi sorpresa de, literalmente al día siguiente, ver otra vez en el cesto basura desperdigada. Era el colmo, esperé dos días y el ciclo se repetía, las bolsas se acumulaban rotas junto a botellas de vino y gaseosa.

Si algo tengo en claro es que no quiero limpiar otra vez, las bolsas de basura no son gratis y no tengo porqué levantar las asquerosidades de otro. Estoy en ese dilema hasta hoy en día. No lo junté aún, pero con la lluvia todo empeora.

Volviendo al hilo de la cuestión. Este problema dista mucho de los que enfrentan los personajes de mis historias. Allí, guerreros y magos se preocupan más por defender sus tierras de criaturas feroces, otros clanes o políticos corruptos. Allí, los criminales de todo tipo buscan esconderse para llevar a cabo sus planes siniestros. Mientras que yo, aquí, en mi mundo real, lidio con un tacho de basura, unos vecinos mugrosos, la factura del gas, los pelos del perro, y el palo del escobillón que se sale al barrer.

Entonces pensé ¿qué haría mi mago (general del ejército más grande de sus tierras) ante algo así? La respuesta me sorprendió incluso a mí. Alegrarse.
¿Qué más quisiera un general que conseguir la paz, no ver a su gente morir, contar con un hogar y preocuparse por la basura? Para él, los problemas de SU realidad son una mierda y nada ansiaría  más  que cambiar sus nobles luchas por solucionar cosas del hogar.

Sin embargo muchos pensarán que, a pesar de lo mencionado,  con gusto harían el intercambio. Después de todo nadie recuerda al que compra un escobillón nuevo pero sí al fundador de una nación.

Pero, vamos al punto. ¿Cómo pretende alguien sobrellevar un problema tan inmenso como conducir una nación si no tiene idea de cómo resolver el asunto con el vecino sucio? Si buscarlo, enfrentarlo y remediar la situación lleva casi un mes de incertidumbre, no imagino el destino que se tendría ante el problema de defender a capa, espada y magia una postura ideológica y política.

Los problemas son una porquería para todos los que tengan la realidad de padecerlos. Lo que es banal para algunos, es demasiado para otros.

Aunque me gustaría tener problemas con soluciones más trascendentales, me pareció interesante compartir esta reflexión con ustedes.

Mi tacho de basura en este momento

Foto real del tacho de basura hoy


Otra aterradora foto real

domingo, 28 de febrero de 2016

Como ser un pseudo-defensor moral del siglo XXI (En 5 sencillos pasos)

¡Bienvenidos reyes y reinas de la libertad de expresión!

En pleno siglo XXI hablar de la libertad de expresión es la bandera más ostentosa de la Red. En una época en que lo decimos todo, terminamos no callando nada.

Tristemente esto termina muchas veces en hablar de más o hablar sin saber. Por lo que esta preciada bandera de la libertad de expresión se convirtió en el más brillante de los escudos en las Redes sociales.

Tanto así que muchos han decidido blandirla en pos de una moral ficticia con tal de tener una probadita de heroísmo desde la comodidad de sus casas.

Sí usted siempre quiso ser un héroe portador de la armadura blanca de la moral, aquí le dejamos 5 sencillos pasos para hacerlo. Más fácil, imposible.

Paso 1: Cree una cuenta en una Red social donde se prohíba expresamente material de carácter sexual, pornográfico, violento, sangriento o que incite al odio (entre tantos otros ejemplos). En caso de que la Red social escogida pida el uso de su nombre real, opte por uno falso.

Paso 2: Publique a conciencia los contenidos que se le advirtió no publicar porque serían eliminados.

Paso 3: Espere (o sí es impaciente, haga circular el contenido) hasta que algún moderador/administrador de la página lo descubra y lo borre.

Paso 4: Comience un escándalo en esta y otra Redes sociales alegando censura. De ser posible re-suba el contenido.

Paso 5: Siéntase rey o reina de la libertad de expresión.


Sé que después de leer esto muchos se habrán sentido tocados o recordaron a alguien que cabe perfectamente en este proceder. Probablemente ese alguien se sentiría muy ofendido al leer algo así. Después de todo estás en pleno siglo XXI ¡negándole la posibilidad de expresarse libremente!

¿Expresar qué? No sé. Que se compró un nuevo sostén que le alza el busto, que su pene le da tanto orgullo como para no mostrar la cara, o tal vez dar su opinión sobre cada baño en que entra. Como sea, no estás en derecho a privarlos de expresar... algo.

¿Dónde queda el derecho entonces de los dueños de esas Redes a elegir qué contenido se puede publicar? Hay muchas páginas que permiten subir este tipo de contenido "tabú" sin embargo no sirve hacerlo allí. Porque una persona que suba, por ejemplo, una foto pornográfica o erótica a un sitio de fotos pornográficas o eróticas, o que suba fotos violentas a un sitio gore o violento, no consigue forrarse con esa capa de la moral.

Es lamentable, pero esta forma de creerse parte de un algo que no es parte de nada, o sea, un anti-sistema dentro del sistema de Redes sociales, se volvió moneda corriente.

Si todo acabase allí tal vez no sería tan malo, pero estas cosas tienden a evolucionar y se han encargado no solo de nuestro propio contenido y la pseudo-defensa del mismo, sino del contenido de otros.

¿Alguna vez han visto una foto donde una persona con sobrepeso es agredida incesantemente en pos de la salud?

"Gordo asqueroso, te vas a morir de colesterol. No es sano", "Si esa tiene pareja, no estoy perdida", "Tengo derecho a decir que los gordos me dan asco. Hay que matarlos a todos si no los van a cubrir con una carpa", "Deberían respetarse a sí mismos".

Apuesto a que lo recuerdas aplicado a personas con sexualidades menos normativas, razas distintas a la blanca, hábitos alimenticios distintos, creencias políticas y religiosas, o gustos de cualquier índole.

Todo esto es un claro ejemplo de los 5 pasos mencionados con anterioridad, entonados con algunas variantes.

GRUPO DE GENTE QUE AMA A X

"X es una mierda, son todos unos enfermos. Z es lo mejor", "¿No tengo derecho a decir que Z es mejor que X?", "No me importa que este grupo sea exclusivo para gente que ame a X yo tengo derecho de venir insultar expresarme", "¡Me borraron del grupo, hijos de puta, censura, toda la X es una mierda!"

Cinco minutos de fama a la orden del día.

Pero si de verdad busca defender la libertad de expresión, temo decirle que no podrá hacer mucho desde una tableta, un celular o una computadora. Tarde o temprano será indispensable poner manos a la obra. Siendo aquí donde la careta de muchos se cae.

Los verdaderos defensores de la libertad no buscan 5 minutos de fama personal. Buscan la máxima expresión de ese derecho humano que es la libertad de expresión de todos y para todos.


viernes, 25 de diciembre de 2015

Filósofo político

¿Dónde está el filósofo? ¿Viste lo de Alfonsín?

Mientras que la primera pregunta nos lleva inmediatamente a preguntarnos ¿de qué filósofo está hablando?, la segunda nos lleva a preguntarnos qué pasó con Alfonsín.

Por miedo a parecer incultos con la primera pregunta daremos una opinión muy difusa llena de palabras complicadas para que quede claro que sabemos dónde se ha metido ese filósofo.

Con la segunda pasa algo similar. Asentiremos con la cabeza y opinaremos tan fugazmente como nos sea posible. Si tenemos suerte no repreguntarán.

Como dijo un filósofo “De Alfonsín solo sé que no sé nada”