Tal vez decir que se nació en el cuerpo equivocado sea lo
más recurrente en el discurso de una persona transexual. Quien lo haya
planteado así por primera vez fue tan acertado que hoy sirve para muchos como
forma de explicar cómo se sienten.
Por mi forma de ser creo que he nacido unos años antes de lo
ideal. No es algo que pueda solucionarse pero no dejo de planteármelo cada
tanto.
El cuerpo que tengo hoy es consecuencia de muchos factores,
desde la genética hasta el ambiente en que me críe. Los valores, costumbres y
creencias lo llevaron a como está hoy.
Recién cerca de mis dieciocho años pude comprender que
luchar con todo eso era mucho (MUCHO) más duro de lo que esperado. Que
construir una imagen fuerte de mí mismo no era como cambiarse de ropa.
Porque uno puede decir algo, pero de ahí a serlo realmente
es un largo trecho. Quienes hayan intentado o estén intentando esto, lo sabrán
mejor. Sino limitarse a recordar cuantas veces han dicho cosas como “no me
enoja, me hace reír” cuando en realidad te envenenó la sangre. Cuando algo no
importa de verdad probablemente se pase por alto y ni cuenta te des de que pasó
o siquiera que debía ser importante.
Un paso a la vez. Un consejo es comenzar a comportarse como
nos gustaría, de a poquito se irá naturalizando hasta ser parte de nosotros.
Siempre sigue tus creencias para que nunca haya un día en que despiertes y
descubras que te engañaste todo este tiempo.
Las personas evolucionan, cambian y aprenden. A veces para
bien, a veces para mal. Es mejor abrir los ojos ante un error que cerrarlos
ante una mentira.
No nací en el cuerpo equivocado, simplemente no nací en el
cuerpo que hubiera querido. Al igual que con la época no es algo que pueda
cambiar. Lo que se puede cambiar es que hago con lo que ya tengo. Desde ese
punto las posibilidades son casi infinitas.
En muchos sentidos soy un privilegiado. Entiendo que tengo
dotes envidiables y que mi potencial está entre los altos. Saberlo es un gran
paso, luego sigue creerlo y finalmente ver cómo usarlo en pos de cumplir metas.
Entonces aparece mi desastrosa voluntad y mi alto índice de
vagancia ¿Conocen ese pensamiento de que alguien con talento pero sin
perseverancia solo será medianamente bueno, mientras que alguien con mucha
perseverancia aunque no tenga talento podrá ser muy bueno? De momento conocí
personas de ambos lados.
Los seres humanos con talento y perseverancia hoy son
leyendas e inspiración del mundo. Mientras que los humanos sin talento y sin
perseverancia son semillas que necesitan de mucho amor y paciencia para
florecer. No es imposible, pero necesitan ayuda y a veces (muchas) son ese mismo
tipo de personas las primeras en dificultar el crecimiento de estas semillas
por pura envidia.
Escribo esto porque tengo ganas de escribir, en realidad no
va a ningún lado. Puedo ser muy pesimista y no quiero terminar esto
convirtiéndolo en un vomitorio de quejas, pesares y lloriqueos.
Durante el 2015 vi a mucha gente volverse grande de forma
pública. Sé que hay mucha gente que creció ajena a nuestros ojos, pero no temo
equivocarme en que ha sido gracias a las Redes sociales y también a Youtube que
pudimos visibilizar más que nunca varios de estos triunfos y sueños cumplidos.
Algunos observando desde la envidia y la difamación, y otros desde la
admiración y el sonreír al ver que es posible cumplir metas.
Este blog es un sueño cumplido para mí. Un mini logro hecho
realidad que seguramente entenderán a lo largo de mis publicaciones.

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