lunes, 21 de marzo de 2016

Macetas ecológicas súper fáciles para cuidar el medio ambiente. ¡Con fotos! (No aprenderás a hacer macetas)

Tengo leídos muchos artículos que tratan el tema del reciclaje, el cuidado del medio ambiente y sus recursos. Los más modernos lo enfocan desde la reutilización de objetos como botellas y cucharitas de plástico, uso de bolsas biodegradables, cuidado del agua o reciclado de papel en casa con tus hijos.

Me temo que es como querer tapar el sol con un dedo. Una gran mentira que más que proteger nuestro mundo y a sus habitantes, busca proteger las buenas costumbres y la buena imagen moral de las personas.

La contaminación producida por los individuos es una consecuencia. Por lo tanto la solución no está en manos de los mismos. Nunca se nos invita a pensar. Como muchos sabrán, estamos en una era en que se busca el mayor consumo posible.

Tomemos el ejemplo de las botellas y las cucharitas. Supongamos que un artículo nos enseña cómo  hacer macetas bonitas con botellas. Bien ¿cuántas macetas se deberían terminar  para que todas y cada una de las botellas que consume una familia se usen para algo? ¿Qué sucede con los restos de estas botellas? ¿Qué pasa con los contaminantes dentro de los materiales para hacer esta artesanía?

Conste que no digo que esté mal. El error está en el enfoque. No son notas que vayan dirigidas a personas con ganas de hacer manualidades en su tiempo libre, sino a personas “salva planetas” (o salva caretas).

Es común que en los envases y publicidades de los mismos se mencione con orgullo enfermizo que cada uno tiene X cantidad de material reciclable. Pero lo que mucha gente no sabe es que, en Argentina, hay una sola empresa que recicla el plástico pet (el que usan las botellas descartables), y que el reciclado de una botella consume y contamina más agua que su producción. Tampoco saben que sin una recolección adecuada y la consciente clasificación de residuos, la mayoría de estos envases terminan en cualquier lado menos en la recicladora.

La solución sería sencilla. Hacer todos los envases retornables. Ayudaría a la reducción de costos, precios finales, y disminuiría MUCHO los desechos de plástico. Incluso podrían pensarse versiones de vidrío.

Siguiendo con los ejemplos, tomaré el de no usar tanta agua. El discurso dice que escasea y es cierto. Pero ¿por qué escasea? Si dejo abierto el grifo de mi casa y dejo que el agua fluya, llegará al desagüe y finalmente al río, donde será tomada de nuevo y potabilizada otra vez. Si arrojo un litro de agua al suelo, se va a secar y lloverá de nuevo. ¿Cómo se acaba entonces?

Se acaba cuando se contamina tanto que no puede reutilizarse. Se contamina por la cantidad terrible de porquerías que las fábricas arrojan. Los derrames de petróleo son desastres menores en comparación a lo que se hace día a día por los fabricantes.

Los químicos que pintan la ropa, que conservan las comidas, que perfuman los baños... Todo lo que te puedas imaginar termina dejando en ridículo a la persona que cierra su grifo cinco minutos antes al ducharse. Después de todo, si utiliza shampoo ya estará contaminando todos los litros de agua con la que los restos de su shampoo perfumado, teñido y lleno de químicos, con su correspondiente botella, tenga contacto.

Con el papel reciclado sucede lo mismo. Se generó un tabú inmenso sobre las bolsas de papel. Para los que no lo saben, el papel viene de los árboles y algunas plantas, es completamente biodegradable. Esto quiere decir que se podría usar incluso como abono para otros árboles. El problema es que no se plantan nuevos donde se taló otros. Y un recurso que podría ser infinito, escasea (sin hablar de las catástrofes climáticas que propensa). Si como dicen las propagandas, se deforesta un espacio similar al de cientos de estados de fútbol al día para producir papel, es porque hay mucho de donde talar. Si no se acabó todavía es porque queda. Lo que a su vez quiere decir que tranquilamente hay tiempo de reponer las zonas vaciadas.

¿Alguna vez se preguntaron porqué los desodorantes a bolilla (o rol-on) no vienen con tapa a rosca? Se podrían usar repuestos, cada integrante de la casa podría tener su propio frasquito, y habría millones de millones de envases y bolillas de plástico menos de las cuales preocuparse.

Sobre esto es lo que quiero hablar. Las corporaciones están detrás de todo esto, las fuerzas económicas que conducen el mundo son más fuertes incluso que las fuerzas políticas. Un poder inimaginable y ruin que solo busca el consumo de productos de forma continua para generar dinero. Comprar, tirar, comprar de nuevo.

No les sirve que la gente compre un solo desodorante. Porque el envase y la marca le dan valor agregado. Si uno sacara números de lo que sale producir una sola unidad se daría cuenta que el precio al que lo adquirimos es una falta de respeto.

Esto que menciono es aplicable también a la producción de alimentos que hoy en día nos enferma tanto. O de la industria farmacológica y su eterna cura para el cáncer. La mayoría de los cánceres se evitarían con prevención, con el no-consumo de ciertos químicos o productos con tratados inadecuadamente. La cura debería ser solo para los que padecen de este terrible mal por cuestiones genéticas, no por comer porquerías, respirar aire sucio, beber agua infectada de quien sabe qué.

Soy utópico, lo sé. Pretendo ir en contra de todo un sistema que más que capitalista es consumista, replantear hasta las reglas de la publicidad y el mercado. Pero soy humano y soy uno de pocos, solo no puedo.

Entonces, imagino que querrán saber qué pueden hacer personas corrientes entonces para ayudar al medio ambiente.

Primero, evita como puedas el consumo de productos contaminantes. Las jarras, botellas y contenedores de vidrio pueden ser tus mejores amigos y los de tu salud. Pañales y bolsas de tela de algodón o similares cuidarán del mundo, de tu bebé y de tu bolsillo como no te imaginas.

Segundo, infórmate. Lee todo lo que puedas al respecto, saber es poder. Cuestiona lo que te venden.

Tercero, no calles y piensa. La unión hace la fuerza, como estás leyendo este artículo otras personas pueden leerlo. Mientras más gente piense, más soluciones ingenian.

Cuarto, sé creativo, nunca se sabe cómo algo obvio para uno puede revolucionar el mañana. Como por ejemplo mis sencillos desodorantes con tapa a rosca y repuestos.

Cinco, no te culpes, perdónate. Si un día estás cansado y usas una bolsa de plástico, una botella no-retornable, no importa, no abandones todo. Sé el ejemplo. La bolsa que uses no anulará las muchas que no. Cinco veces que uses una cuchara de metal serán por siempre cinco veces que no usaste una de plástico.

Sexto (y el más complejo a mi entender) piensa en grande. Si puedes generar movimientos y políticas que apoyen un mundo distinto, tarde o temprano te harás de una voz. Es por esto que no sirve hacer macetas para salvar el mundo, porque te mantiene creyendo que el problema es tu culpa. El problema es inmenso y necesita una movilización igual de grande. Mientras más gente tome conciencia más se puede hacer.

Luchemos porque que el día de mañana podamos reciclar papel con nuestros hijos como pasatiempo de fin de semana y no para creernos más buenos y ecológicos salva-planetas que nadie.


domingo, 28 de febrero de 2016

Como ser un pseudo-defensor moral del siglo XXI (En 5 sencillos pasos)

¡Bienvenidos reyes y reinas de la libertad de expresión!

En pleno siglo XXI hablar de la libertad de expresión es la bandera más ostentosa de la Red. En una época en que lo decimos todo, terminamos no callando nada.

Tristemente esto termina muchas veces en hablar de más o hablar sin saber. Por lo que esta preciada bandera de la libertad de expresión se convirtió en el más brillante de los escudos en las Redes sociales.

Tanto así que muchos han decidido blandirla en pos de una moral ficticia con tal de tener una probadita de heroísmo desde la comodidad de sus casas.

Sí usted siempre quiso ser un héroe portador de la armadura blanca de la moral, aquí le dejamos 5 sencillos pasos para hacerlo. Más fácil, imposible.

Paso 1: Cree una cuenta en una Red social donde se prohíba expresamente material de carácter sexual, pornográfico, violento, sangriento o que incite al odio (entre tantos otros ejemplos). En caso de que la Red social escogida pida el uso de su nombre real, opte por uno falso.

Paso 2: Publique a conciencia los contenidos que se le advirtió no publicar porque serían eliminados.

Paso 3: Espere (o sí es impaciente, haga circular el contenido) hasta que algún moderador/administrador de la página lo descubra y lo borre.

Paso 4: Comience un escándalo en esta y otra Redes sociales alegando censura. De ser posible re-suba el contenido.

Paso 5: Siéntase rey o reina de la libertad de expresión.


Sé que después de leer esto muchos se habrán sentido tocados o recordaron a alguien que cabe perfectamente en este proceder. Probablemente ese alguien se sentiría muy ofendido al leer algo así. Después de todo estás en pleno siglo XXI ¡negándole la posibilidad de expresarse libremente!

¿Expresar qué? No sé. Que se compró un nuevo sostén que le alza el busto, que su pene le da tanto orgullo como para no mostrar la cara, o tal vez dar su opinión sobre cada baño en que entra. Como sea, no estás en derecho a privarlos de expresar... algo.

¿Dónde queda el derecho entonces de los dueños de esas Redes a elegir qué contenido se puede publicar? Hay muchas páginas que permiten subir este tipo de contenido "tabú" sin embargo no sirve hacerlo allí. Porque una persona que suba, por ejemplo, una foto pornográfica o erótica a un sitio de fotos pornográficas o eróticas, o que suba fotos violentas a un sitio gore o violento, no consigue forrarse con esa capa de la moral.

Es lamentable, pero esta forma de creerse parte de un algo que no es parte de nada, o sea, un anti-sistema dentro del sistema de Redes sociales, se volvió moneda corriente.

Si todo acabase allí tal vez no sería tan malo, pero estas cosas tienden a evolucionar y se han encargado no solo de nuestro propio contenido y la pseudo-defensa del mismo, sino del contenido de otros.

¿Alguna vez han visto una foto donde una persona con sobrepeso es agredida incesantemente en pos de la salud?

"Gordo asqueroso, te vas a morir de colesterol. No es sano", "Si esa tiene pareja, no estoy perdida", "Tengo derecho a decir que los gordos me dan asco. Hay que matarlos a todos si no los van a cubrir con una carpa", "Deberían respetarse a sí mismos".

Apuesto a que lo recuerdas aplicado a personas con sexualidades menos normativas, razas distintas a la blanca, hábitos alimenticios distintos, creencias políticas y religiosas, o gustos de cualquier índole.

Todo esto es un claro ejemplo de los 5 pasos mencionados con anterioridad, entonados con algunas variantes.

GRUPO DE GENTE QUE AMA A X

"X es una mierda, son todos unos enfermos. Z es lo mejor", "¿No tengo derecho a decir que Z es mejor que X?", "No me importa que este grupo sea exclusivo para gente que ame a X yo tengo derecho de venir insultar expresarme", "¡Me borraron del grupo, hijos de puta, censura, toda la X es una mierda!"

Cinco minutos de fama a la orden del día.

Pero si de verdad busca defender la libertad de expresión, temo decirle que no podrá hacer mucho desde una tableta, un celular o una computadora. Tarde o temprano será indispensable poner manos a la obra. Siendo aquí donde la careta de muchos se cae.

Los verdaderos defensores de la libertad no buscan 5 minutos de fama personal. Buscan la máxima expresión de ese derecho humano que es la libertad de expresión de todos y para todos.


martes, 9 de febrero de 2016

Depresión.exe

Imagina a tu cerebro como una gran computadora (cosa que para mí no es totalmente falsa). Ahora imagina que esta computadora está funcionando mal y que, cada tanto, pega algunos chispazos, sube o baja la tensión, se le queman algunos componentes, de pronto se apaga, se sobrecalienta, se enlentece, se tilda.

En pocas palabras, una computadora que cada día está peor y juega en la cuerda floja ante la inmensa posibilidad de explotar y terminar en la basura.

Por si no sonaba lo suficientemente bonito, ahora imagina que los componentes necesarios para arreglarla se salen por completo de tu presupuesto. Al ser una importante herramienta de trabajo no tienes como opción no usarla, cambiarla o lo que sea. Porque es una sola, tu cerebro es uno solo.

Entonces, con el sabor de la resignación sobre la lengua, dejas pasar el tiempo y tratas de hacer que se esfuerce lo menos posible. Evitando exigirle, dejas de instalar programas, cuidarla de virus, jugar y navegar hasta llegar a ni siquiera encenderla, actualizarla o pasarle un plumero. Sabes que un día se apagará, pero cada vez te importa menos porque ya no la usas, solo ocupa espacio y no sirve para nada.

Las actualizaciones pasan y lentamente las computadoras de todos a nuestro alrededor parecen ser infinitas veces mejores que la nuestra. Para colmo no siempre contamos con un amigo que nos empuje un tiempo o un técnico que vea en nuestra computadora una posibilidad y se juegue por ello. A veces ni siquiera un préstamo interesado.

Por lo que sin el dinero y recursos para los componentes, lo último que queda por hacer es auto-generarlos. Nuestra última carta requiere poner en funcionamiento lo poco que nos queda emparchado bajo todo ese polvo, tomar el mouse como un timón y navegar hasta el final.

¿Pero qué pasa cuando sabes que no hay tiempo y que el lapso que llevará comprar tan solo uno de decenas de componentes, es más extenso que el que le queda a la computadora entera de vida?

Depresión. Soy una computadora rota.