El único motivo por el que digo creer en esto es tener una excusa para mis insultos hacia alguien que no conozco pero que por algún motivo
me hace sentir inferior. Alguien como tú.
No quiero escuchar tus razones. Ni siquiera quiero escuchar
las mías. Si es necesario me valdré de la hipocresía y negaré todo lo que no me
beneficie. Me quiero reír de tus luchas porque no tengo algo que me haga
sonreír de felicidad.
Tus fracasos me hacen grande porque no se notan los míos.
Aunque confieso que tengo pocos fracasos porque nunca intento nada.
Ey, escúchame, lee mis idioteces en mayúscula, dame un poco
de atención porque no valgo nada. Sin tus éxitos soy un mediocre que nadie
conoce. Si hiciste algo que te hizo feliz, ahí estaré para cuestionarte llamando a los demás perdedores para sentirme líder de algo en la vida.
Me desvelo pensando en cómo esquivar tu indiferencia cuando
descubres que no valgo la pena.
Entiende, no tengo nada mejor que hacer, nada que aportar. Me
invento que es un juego, que se tratan de chascarrillos inocentes pero la verdad es que no puedo
parar. No sales de mi cabeza. Si no eres tú, serán los demás y si no son los
demás, atacaré a los míos.

A veces no sé ni como decirte lo que me provocan tus escritos. Pero te garantizo, que se nota
ResponderEliminar, que lo que escribes, lleva un cachito de tu alma.. es hermoso, y la la palabra le queda chiquita.